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PAPERCLIP

 PAPERCLIP 
por Angel Rodriguez Alvarez

 

Al finalizar la 2ª Guerra Mundial, las potencias aliadas emprendieron una endiablada carrera para llegar los primeros, no sólo a Berlín, sino a aquellos lugares donde el III REICH tenía sus instalaciones, tanto militares como científicas e industriales.Todos éllos eran conscientes de que un tesoro de conocimientos podía escapárseles de las manos si no eran diligentes y se adelantaban a los demás.

Comenzó entonces un proceso de locos. Si los nazis habían instaurado un régimen criminal y terrorífico, los aliados no se quedaron cortos. Se llevaron a cabo una serie de saqueos, crímenes y violaciones que hacen sentir verguenza a cualquier ser medianamente civilizado.

Los muertos civiles alemanes, fusilados, estrangulados, quemados, aplastados, acuchillados y ahogados se contaron por millares y las mujeres fueron salvajemete ultrajadas, hasta el punto de que algunas niñas, violadas por varios soldados a la vez, perdieron la razón. No se respetaron niñas ni ancianas, (desde trece a ochenta años), sobre todo por parte de las tropas rusas. Todas las mujeres alemanas fueron violadas.

Los ejércitos, en aquellos días, no se comportaron como humanos, sino como bestias inhumanas.

En aquellas horrorosas jornadas se demostró una vez más que muy pocas personas en el mundo son dignas de lucir un uniforme militar. Ninguna nación aliada se comportó con honor ni dignidad. Se pusieron al mismo nivel que los criminales nazis a quienes acababan de vencer. El juicio de Nuremberg no fue más que un paripé vergonzoso, pues los criminales nazis que eran útiles para trabajar para las potencias aliadas, (como Werner Von Braum), no fueron juzgados ni condenados.

Este juicio, que se celebró entre el 20 de noviembre al 1 de octubre de 1946, en el Palacio de Justicia de esta ciudad, contra los criminales contra la paz, criminales de guerra y criminales contra la Humanidad, sólo juzgó a muy pocos acusados. La mayoría logró fugarse y muchos otros fueron “reutilizados”, como hemos dicho, por los aliados. Pero una vez que todo ésto iba pasando, descubrimos cosas realmente sorprendentes en el panorama de post-guerra, en cuanto se refiere al botín de guerra que los aliados se repartieron, sacando la mayor tajada, como era de esperar, los estadounidenses y los rusos.

Como ocurre siempre que finaliza una guerra, se desmantela todo el aparato social, económico, industrial y militar del enemigo. En este caso podemos ver a cuánto ascendió este botín, si bien es una estimación que está muy por debajo de la realidad, (pues no se tiene en cuenta el saqueo personal de los militares) pero que es oficialmente la que se tiene en cuenta, pues procede de los tribunales de “desnazificación” de la época.

Hablamos en millones de marcos.

Botín de las tropas de ocupación: 18.500 (insisto: millones).

Confiscaciones indirectas tales como la expropiación de la Marina Mercante. 138.100.

Pérdidas provocadas por la reforma monetaria de los aliados: 46.000.

Desmantelamiento de fábricas: 10.000.

Pérdidas por la limitación del precio de carbón: 84.000.

Confiscación de valores alemanes extranjeros: 18.000.

TOTAL: 617.600.000 de marcos.

Pero lo que a nosotros nos interesa, en realidad, es el botín que los aliados encontraron en avances técnicos, militares y científicos.

Por poner un ejemplo: los Estados Unidos avanzaron 100 años de golpe, en su evolución normal, gracias a Paperclip. ¿Qué fue lo que encontraron?.

En los documentos públicos de la época, incluyendo como tales a los diarios, se hacían ciertos comentarios que hoy nos llaman poderosamete la atención, y que entonces, debido a los acontecimientos que se sucedían y al estado convulso de la sociedad en general, pasaron prácticamente desapercibidos, o no se les dio su importancia real.

Es muy importante para quienes defendemos, (con poca fortuna, la verdad sea dicha) el origen terrestre de todo cuanto se relaciona con la fenomenología OVNI, siglas que, no debemos olvidar, significan OBJETO VOLANTE NO IDENTIFICADO, y no aeronave extraterrestre, como generalmente se presenta, rebuscar e indagar en todo cuanto haga referencia a la técnica desarrollada por el III REICH en esa época, y en las aeronaves actuales de diseño revolucionario o poco convencional..

Los partidarios de la Hipótesis Terrestre tenemos muchos factores en contra, lo cual dificulta nuestra investigación, y que, entre otros, son:

--La oposición beligerante de muchos partidarios de la Hipótesis Extra-Terrestre, que niegan toda relación de la manifestación de este fenómeno con aeronaves militares terrestres.

—La oposición de los grupos y organizaciones de “escépticos”, que niegan, (no está muy claro por qué), el desarrollo sorprendente de la técnica alemana para la costrucción de prototipos que no “encajan” con el desarrollo de la ciencia y la técnica “convencional” de la época, ni admiten el desarrollo de tecnología fuera de lo que se entiende por “normal”.

—La estupidez de quienes creen que hablar sobre los conocimientos de los científicos del III REICH es hacer apología del nazismo, lo cual es una imbecilidad como la copa de un pino.

—Y evidentemente el secreto que, en la actualidad, se lleva sobre toda experimentación militar, que comenzó en 1947 y que dificulta el hallazgo de información sobre este tema tan controvertido.

Sólo mentalidades muy simples pueden aceptar como “normal” la evolución de los avances científicos en nuestra sociedad en un período de tiempo tan pequeño como el que abarca de 1945 hasta 2009.

En cuanto a los partidarios de la Hipótesis Extraterrestre decirles que no es cierto que en este planeta nuestro no exista la capacidad para desarrollar aparatos con las características que éllos consideran imposibles para nosotros y sólo posibles para supuestos seres de otros mundos. No hay límites para el desarrollo científico del ser humano.

Si revisamos las declaraciones de antaño a las que aludimos, Prensa sobre todo, encontramos cosas tan curiosas y sorprendentes como ésta: “El Office of Technical Services” de Washignton, anunció que, además, (además de las confiscaciones que hemos mencionado antes) se habían encontrado cerca de un millón de inventos, (¡UN MILLON DE INVENTOS!) y “perfeccionamientos técnicos” en la Alemania Nacional Socialista. Tanto es así que rápidamente fue necesario confeccionar un nuevo diccionario alemán-inglés (¡¡¡¡¡) con 40.000 palabras técnicas y científicas nuevas, relativas a los inventos en cuestión”.

Dos días después:

”Fuentes oficiales anglo-americanas han admitido que una sorprendente y valiosísima colección de secretos militares, científicos e industriales de incalculable valor ha pasado a manos de los aliados.

Agencias del Estado Mayor combinado anglo-americano han registrado toda Alemania y han encontrado una enorme cantidad de información sobre armas de guerra, incluyendo una bomba atómica y nuevos datos en los campos de producción de petróleo, materias primas, productos sintéticos, procedimientos químicos y de ingeniería aerodinámica y construcciones de buques, así como de aviones y cohetes teledirigidos. Los rápidos progresos de los ejércitos aliados (se refiere al avance militar contra el enemigo) les impidieron poner en práctica la mayor parte de esos proyectos tecnológicos. Los alemanes no sólo habían progresado significativamente en el perfeccionamiento de una bomba atómica y en la producción de agua pesada, sino que además estaban planeando un proyectil con piloto, con alcance de 4.800 kms., que podía llevar pasajeros a través del Atlántico en 17 minutos.

Camuflaje contra rádar. Motores ultramodernos de propulsión a chorro. Motores diesel de enfriamiento por aire.

Mantequilla, alcohol, lubricantes para motores de aviación, jabón y gasolina extraidos del carbón.

Torpedos eléctricos propulsados por agua salada. Los resultados de más de dos mil investigaciones ya se han enviado a Washington”.

(Harry Reynolds. Periodista).

Sorprendente, ¿verdad?. Hubo noticias sobre ésto en distintos diarios de la época, pero, ¿quién se acuerda de todo éso?. Además, son muchos los intereses que obligan a negar y a censurar ciertas cosas.

Pero hay más. Mucho más, como veremos y mal que les pese a algunos.

Frecuentemente me encuentro con declaraciones de alguien que comenta las “batallitas” de su abuelo durante la 2ª Guerra Mundial.

A ésto no le solemos dar importancia alguna, considerándolo como anécdotas de familia, sin más. Pero debemos sacar datos de todo cuanto se nos presente y contrastarlo posteriormente con otras informaciones, viendo si hay coincidencias con otros relatos o con documentación existente.

Ese abuelo que cuenta sus batallitas está contando sus experiencias de guerra y en el caso de uno de éllos que pilotaba un Spitfire hablaba de haberse encontrado en alguna ocasión con unos aviones de tamaño muy reducido, pero capaces de alcanzar grandes velocidades, escoltados por cazas de la Lutwaffe alemana, pues esos prototipos no portaban armas. Les llamaban “Hummingbird”, (colibri).

También comentan estos viejos pilotos haber observado a los discos que conocemos como HAENEBU, escoltados por cazas convencionales. ¿Existieron entonces?. ¿Son fantasías?. ¿Mentiras deliberadas?.

Los voluntarios españoles de la Divisón Azul, que combatieron en esa guerra, comentan haber visto también algún disco evolucionando en esos años.

Muchas y muy coincidentes mentiras me parecen ésas en los relatos de los antiguos combatientes.

Generalmente estos prototipos no llevaban armas, y en eso coinciden todos los relatos. Tal vez las elevadas velocidades que alcanzaban hiciesen poco o nada efectiva la artillería convencional. Sin embargo, los discos fueron dotados, más adelante, con armas más o menos sorprendentes.

Así pues, nos encontramos con informaciones a las que hay que prestar atención, aprendiendo a separar lo que es útil de lo que no lo es.

Entre los documentos que se han hecho públicos en la época o a lo largo de los años circulan algunos de carácter oficial, que hacen referencia más o menos clara a esos proyectos que tenían los nazis en preparación, y algunos en pruebas, (más sobre el tablero como proyectos que en fase de construcción y pruebas), pero entre toda la documentación auténtica no faltan, como en todo, falsificaciones, creadas estas últimas por muy diferentes fuentes y con objetivos variados, desde los que persiguen la desinformación y ocultamiento, cuando no destrucción de la realidad, y la de aquellos que por motivos ideológicos introducen elementos falsos y exageran esa realidad, buscando el proselitismo para grupos neonazis, tal vez.

En el medio está la verdad, pero es muy difícil llegar a ella, y se llegará cometiendo muchos errores, y dando por bueno lo que en ocasiones no lo es.

Pero siguiendo con las declaraciones que en la época se hacían, existen algunas que son muy curiosas, como las del Teniente Coronel John A. Keck, que era por entonces el Jefe del Departamento Técnico de Inteligencia del Ejército de los Estados Unidos, cuando dijo:

 

“...los técnicos alemanes llevaban muy avanzados sus planes para montar plataformas del espacio a 7.500 Kms. de la Tierra, (?).

Hemos planeado llevar un gran grupo de sabios e investigadores alemanes a los Estados Unidos.

Los sabios alemanes hacían planes con alcance para 50 y 100 años. Esos investigadores tenían como metas lejanas las exploraciones de otros planetas mediante estaciones del espacio fuera del campo de gravedad. Los investigadores aliados han quedado profundamente impresionados por la solidez de las teorías germanas”.

 

O era un humorista con ganas de tomarle el pelo a todo el mundo, o se había vuelto loco, o decía la verdad.. Creo que sus palabras no necesitan interpretaciones de ningún tipo, ni fue el único que hizo esas o parecidas declaraciones. Sobre que los científicos alemanes hacían planes para 50 ó 100 años, se refería a que algunos proyectos se desarrollarían a lo largo del tiempo, o se esperarían resultados con el tiempo, como se hace hoy día en la exploración espacial, donde se van poniendo las bases para esa futura exploración, que se va haciendo por fases. Otros proyectos estaban calculados para desarrollarse en la época en que nos encontramos y de hecho todavía hay proyectos que aún no se han desarrollado, tal vez porque nuestra sociedad no está todavía en la fase en que puedan ver la luz sin problemas, por ser demasiado avanzados o revolucionarios científica y técnicamente hablando, o afecten a los proveedores de los combustibles basados en el petróleo que aún usamos. Forman parte de lo que se llamaba en aquella época “Armas Maravillosas”, o “Wunderwaffen”, en alemán.

En cuanto a que se llevarían a un gran grupo de científicos a los Estados Unidos, todos sabemos que efectivamente se llegó a hacer bajo el nombre de Operación PAPERCLIP, originalmente llamada Operación OVERCAST.

Pero ¿qué avances extraordinarios habían conseguido los científicos del III REICH?.

Los más llamativos son, evidentemente, todos aquellos relacionados con objetos volantes de forma discoidal, los denominados Vril y Haunebu, aunque no sean los más efectivos, a menos en lo que se conoce de ellos.

Pero funcionaron. Unos mejor que otros, pero funcionaron. Y no sólo eso, sino que posteriormente han sido desarrollados y perfeccionados y hoy día algunos de estos discos nos están sobrevolando, confundidos con supuestas aeronaves extraterrestres.

Parece que los que han centrado más el interés de los militares aliados, particularmente estadounidenses, han sido los de la forma de ala delta, las Alas Volantes Horten, así como las desarrolladas por la Northrop, y el desarrollo conjunto posterior de ambas, que dieron nacimiento a la generación de los “invisibles” que, todavía hoy, están en activo.

No era pues la forma, sino la tecnología lo que más atraía a las potencias aliadas, como ya hemos dicho.

De la serie de discos se dice que uno de ellos, el modelo de HAENEBU, denominado HAENEBU III llegó a ser utilizado como nave espacial, y se afirma que protagonizó un vuelo sin retorno, es decir, un vuelo suicida con pilotos alemanes y japoneses hacia el planeta Marte.

Esta información es muy imprecisa, y mientras hay quien afirma que no sobrevivieron una vez que amartizaron, se habla también de misiones en vuelos efectuados con toda normalidad, así como la creación de colonias tanto en la Luna como en el planeta Marte, y que serían la causa de los problemas sufridos en las sucesivas misiones de la NASA.

Todo esto es preciso tomarlo con mucha prevención, pues no existen pruebas determinantes que aseguren la realidad de tales colonizaciones, y todo queda dentro del campo de la especulación. Debemos tenerlo presente, sí, pero en el cajón de los relatos sin comprobación real.

La presencia de aeronaves circulares en los tiempos actuales se achaca a los supervivientes del III REICH, que periódicamente visitarían la Tierra a la que supuestamente tienen sometida a una exhaustiva vigilancia, a la espera, tal vez, de intervenir en un futuro más o menos lejano.

Sin embargo, dentro de esta corriente de partidarios de atribuir un origen al fenómeno OVNI como perteneciente a los supervivientes nazis, existen quienes no creen que a estos supervivientes les interesase interferir en la vida de nuestro planeta en la actualidad, una vez que ellos ya han conseguido construir su presente y su futuro en otro lugar.

No faltan quienes niegan vehementemente que todo cuanto se dice sobre los prototipos alemanes de discos volantes tengan otro lugar que el de la Ciencia Ficción, o la Fantasía, sin ninguna posibilidad de confirmarse su realidad histórica, pero las cosas en este tema no son tan simples.

No sólo fueron aprovechables estos conocimientos sobre discos volantes, sino todos los que se relacionaban con el avance en cohetería y misiles, en la creación de nuevas formas de energía, en el desarrollo de nuevos materiales, algunos con propiedades verdaderamente asombrosas, el avance en telefonía, en visores nocturnos, en alimentación, en comunicaciones y un largo etc. hasta componer ese más de un millón de inventos que se decía habían caído en manos aliadas.

Muchos proyectos, miles de documentos, aparatos y equipos, multitud de tesoros de la técnica y de la ciencia, y grupos de científicos y técnicos alemanes y sus familias fueron a parar a los Estados Unidos, a la Unión Soviética y algunos a Sudamérica, donde se dice que los propios nazis se refugiaron y prosiguieron con sus experimentaciones. Se habla incluso de haber sido evacuado hacia Argentina el propio Adolf Hitler, quien no habría muerto en su búnker, como se quiso hacer creer, sino que murió de viejo en esta tierra sudamericana.

El quid de la cuestión ya no se plantea sobre la realidad de los conocimientos técnicos y científicos del III REICH, sino de dónde consiguieron esos conocimientos, pues el origen esotérico que se les atribuye a mi, personalmente, no me convence.

Nombres como el de Tesla, así como Victor Schauberger y otros aparecen frecuentemente relacionados con estos descubrimientos sobre nuevas formas de energía y la creación de aparatos a partir de esas nuevas energías.

Se dice que cuando se proyectó la Operación Paperclip, se hizo a espaldas del Departamento de Estado. Hubo información restringida, y todo fue llevado muy sigilosamente, pero no hasta el punto de ser hecho completamente de espaldas al Departamento de Estado. Simplemente había que “arreglar” ciertas cosas.

Hubo sus más y sus menos, pues se trataba de hacer pasar a los Estados Unidos a un gran número de científicos que no podían legalmente ser admitidos, pues habían sido colaboradores convencidos del nazismo.

Así que tuvieron que “modificar” muchos documentos, (tantos que debían ser usados muchos clips. De ahí el nombre de “Operación Paperclip”), para limpiar el nombre de estas personas, pues eran criminales hurtados a los tribunales europeos ante quienes debían haber sido llevados, pero ya hemos dicho que eran útiles e insustituibles para el servicio a los Estados Unidos. No hay amigos ni enemigos. Sólo hay intereses.

Sólo quedaba el problema de su lealtad, que no era segura, por lo que estuvieron bajo vigilancia durante mucho tiempo.

La relación de científicos alemanes y austríacos a incluir en esa operación la realizó E.W. Gruhn, uno de los directores de la JIOA, (Agencia de Objetivos de Inteligencia y Guerra). Este hombre presentó un expediente informativo sobre estos científicos al Departamento de Estado y Justicia, pero fueron rechazados por ser nazis fervientes y convencidos.

El Presidente Truman accedió a que se trajesen a aquellos científicos que no fuesen nazis, pero casi no había, por lo que había que burlar estas condiciones, pues era más peligroso que estos científicos nazis cayesen en manos de la U.R.S.S. y trabajasen para esa potencia que traerlos a Estados Unidos, donde estarían controlados y trabajando para los americanos.

Al frente de este equipo de científicos alemanes tenemos a un criminal muy conocido popularmente: Werner von Braun.

Hubo otra operación, ésta más secreta, pues se trataba de conseguir secretos nucleares equipo y personal relacionado, e impedir que la U.R.S.S. se hiciese con esa tecnología, la documentación, el material y el personal y que llevó el nombre de “Operación Alsos”. Había que reconducir esos proyectos y fabricar la bomba atómica, lo que se llevó a cabo a través del Proyecto Manhattan.

El grupo de científicos llegó a la Base Aérea de New Castle, (Delaware).

De allí fueron enviados a Boston, donde permanecieron en el puesto del Servicio de Inteligencia del Ejército de Fort Strong.

Desde allí fueron a parar al Centro de Pruebas de Aberdeen, en Maryland, donde debían ordenar los papeles procedentes de la requisa en Peenemunde, para ser utilizados y poder así proseguir con sus proyectos y experimentos.

A von Braun se le pidió que convenciese a sus antiguos compañeros para continuar sus trabajos con él.

Von Braun y su equipo de científicos de Peenemunde fueron llevados a Fort Bliss, (Texas), donde entrenaron a personal militar y civil en la técnica de los cohetes. Ayudaron a ensamblar las temibles V-2 que habían sido transportadas a White Sands.

El primer cohete lanzado desde White Sands fue a parar a México, cayendo a cinco kilómetros de Ciudad Juárez. Hubo que pedir disculpas y alejar la creencia de que se estaba iniciando un ataque.

Por fin, en 1950, von Braun y su equipo crearon el complejo de misiles “Júpiter”.

Lo curioso es que a todos estos especialistas se les colocó siempre en puestos dirigentes de cada programa, en lugar de estar en puestos subalternos, pienso porque se trataba de conocimientos que escapaban a ls mentes de los americanos, por lo que se facilitaba grandemente las cosas si se les confiaba la dirección a los propios alemanes.

Como ejemplo tenemos nuevamente a von Braun, que llegó a ser el Director del Centro Espacial Marshall de la NASA y el Arquitecto Jefe del “Proyecto Saturno”, que fue el que llevaría al ser humano a la Luna.

Mientras tanto, en otros lugares se experimentaba con nuevos y extraños aviones. Particularmente se consiguieron grandes avances a través del vuelo de las Alas Volantes que darían nacimiento, con su forma y su tecnología, a la generación de aviones furtivos, los “invisibles”, que revolucionaron la aviación militar convencional. Una nueva era tecnológica entraba con fuerza en la vida de este planeta.

Pero, ¿qué se decía de los discos volantes del III REICH?. ¿Cómo eran estas aeronaves, si es que existieron realmente?.

De los avances que consiguieron o no los nazis en el campo de la aeronáutica se ha hablado mucho, pero sin llegar a nada claro, aunque no en todo lo referente a su aeronáutica, sino solamente a los prototipos de aviones discoidales, los RFZ, los Haunebu y los Vril, pues sobre el resto de lo aparatos desarrollados por éllos no existe ninguna duda y existe abundante documentación, tanto en libros históricos como en publicaciones aeronáuticas.

Sin embargo, en lo que se refiere a estos discos volantes, todo son especulaciones, sin que pueda asegurarse su historicidad. Unos suponen que se debe al férreo secreto que sobre estas armas ha existido y existe, mientras que otros dicen que todo el asunto entra de lleno en el campo de la ciencia ficción, y que las fotografías y documentación existentes son un fraude generado por diferentes intereses.

Sin embargo, aunque sea poco y muy diluida, esa información existe, los discos volantes fueron una realidad, y sin entrar en las posibilidades que ofrecían, es decir, si sus características responderían a lo que se buscaba y esperaba de ellos, el caso es que sí hubo, al parecer con éxito, pruebas de esos artefactos discoidales.

Hay informaciones en documentación de la época, listados y registros de pruebas y alusiones a los discos, aunque sean muy de pasada y sin entrar en muchos detalles.

Sabemos que destacaron entre otros los de la serie Vril y los Haunebu.

Entre los especialistas aeronáuticos, existen encontradas opiniones y no faltan quienes rechazan la forma discoidal como una forma especialmente útil en aeronáutica.

Los prototipos que inauguran esta forma de aviones circulares, (existían no obstante otros prototipos con formas cercanas a la circular), fueron los RFZ.

Responsables de los RFZ, es decir, de su diseño y construcción fueron el profesor Schuman y un ingeniero aeronáutico. Emplearon como propulsión energía antigravitatoria.

En su vuelo inicial el RFZ-1 alcanzó los 60 mts. de altura, pero a partir de esa cota comenzó a fallar, entrando en barrena. Su piloto, Lothar Waiz intentó recurperar el control, pero no lo consiguió, así que acercó el aparato lo más posible al suelo y saltó de él. El RFZ se estrelló y se destruyó totalmente.

El RFZ-2, variación sensible sobre el anterior, y el RFZ-3, ambos con motor levitador SSM-L, desaparecían de la vista a causa de su aceleración, así como de su potencia, que les hacían modificar su coloración (rojo, amarillo, verde, azul, blanco o violeta). Estas características son observadas en los avistamientos OVNIS actuales, que se “volatilizan” en pleno vuelo.

Hubo una RFZ-4, muy reducida de tamaño y propulsada por hélices. Era en realidad un helicóptero con forma de disco volante.

Por último, la RFZ-5, era ya una nave espacial en toda regla. Tenía 26 metros, motor levitador SSM-L y su nombre fue cambiado a HAUNEBU I.

En su primer vuelo alcanzó 23.800 mts. de altitud sobre el suelo, y en su segunda prueba llegó a los 24.200. Hablamos del año 1939.

Tenemos 7 tipos de discos de la Clase VRIL y al menos tres de la clase Haunebu.

El nombre de Haunebu procede  de un pueblo del Haunetal, en el valle de Haune, que se encuentra localizado al norte de la provincia alemana de Hessen.

Para abreviar el nombre en los casilleros de los formularios, pues no había sitio suficiente, en lugar de Hauneburg se escribía Haunebu.

La serie de los Haunebu se considera como aeronaves cuya propulsión era generada por un sistema antigravitacional, y el uso de motores de implosión. Este sistema de propulsión muy controvertido y contestado se atribuye al científico Viktor Schauberger.

Existió una nave nodriza llamada Andrómeda-Gerat, o Aparato Andrómeda. No está claro si se construyó durante o después de la conflagración mundial. Tenía forma de cigarro puro y una eslora de 140 mts. El Haunebu III también fue, al parecer, una nave nodriza.

Todos los discos eran muy veloces, pero los entendidos creen que no eran aptos para ser utilizados como cazas, por su falta de estabilidad.

Haunebu I, (H-1). Primer disco volante diseñado para vuelos espaciales. Tenía 3 generadores antigravitacionales.

Haunebu II, (H-2). Construído para atacar a tierra e interceptar a gran altura. Similar en sus características técnicas al Haunebu I.

Haunebu III, (H-3). De 26 metros de diámetro, estaba diseñado para misiones fuera de la atmósfera terrestre, particularmente Luna y Marte.

La coordinación aeronáutica estaba a cargo de las SS.

La tecnología de los discos nazis fue recogida y desarrollada en la post-guerra por los rusos y americanos dentro de un secreto máximo.

Pero donde los aliados encontraron un gran tesoro fue en lo concerniente a las llamadas Alas Volantes, (Flying Wings).

Al finalizar la 1ª Guerra Mundial las condiciones para Alemania, que fue quien perdió ese conflicto, fueron muy duras, establecidas en el Tratado de Versalles, de 1919.

Una de esas condiciones impuestas era que los jóvenes alemanes no pudieran acceder a pilotar otro tipo de aeronaves que no fuesen planeadores, pues se restringía sobremanera todo tipo de rearme.

Así fue cómo aprendieron a volar y ese fue el motivo por el que este tipo de artilugios estuviese muy extendido.

En el desarrollo de los planeadores con forma de Ala Volante, es decir, sin fuselaje ni timones, tuvieron un papel fundamental los hermanos Walter, Wolfram y Reimar Horten y este último, con tan sólo 16 años, construyó su propia ala.

¿Qué es un Ala Volante?. Su definición más cercana a la realidad es la que considera que es aquella aeronave que contiene la carga, la tripulación, motores y combustible contenidos en lo que entendemos como “ala”, es decir, sin fuselaje y sin cola. Las Alas Volantes eran un diseño nacido mucho antes de la 2ª Guerra Mundial. Uno de sus “experimentadores” fue un ruso llamado Ivanovich Cherakosvky, que estuvo realizando sus vuelos entre 1911 y 1940, pero ya en 1900 un tal Libertal había creado planeadores sin cola.

Una de las creaciones de Ivanovich fue el planeador BICh-2, que realizó 27 vuelos en 1924.

Hizo una versión motorizada, el BICh-3, (pero como ocurría frecuentemente con los prototipos aéreos, tenía problemas de inestabilidad), así como otros modelos.

Los Horten comenzaron sus trabajos con Alas Volantes a finales de los años 20, (los felices años 20), recibiendo su inspiración de un Ala Volante en delta que fue diseñada por Alexander Lippisch.

Su primer planeador recibió la designación de HO-I.

Los hermanos Horten lo que hicieron fue poner énfasis en ese tipo de aparatos, perfeccionarlos y desarrollarlos cuanto se pudiera, y así lo hicieron, (desarrollaron desde el HO-I hasta el HO-XIII), buscando en éllo la perfección. Tuvieron la ventaja de contar con unos padres que les permitieron utilizar la sala de su casa como taller de diseño y construcción, lo cual es algo que no todo el mundo se lo puede permitir.

Estando en el ejército, (Lutwaffe), Reimar Horten construyó un planeador para cada oficial de la Base donde estuvo destinado.

Su hermano Wolfram murió en la guerra, a bordo de un bombardero Heinkel HE-111. Walter y Reimar pilotaron en esa contienda un Messerschmit Bf-109 cada uno, (estos aviones habían sido probados durante la Guerra Civil Española en diciembre de 1936 y posteriormente en la Legión Cóndor que participó en el bombardeo de Guernica).

Durante las batallas aéreas, Reimar observó que los Bf-109 eran muy lentos a su juicio y caían abatidos fácilmente por los Spitfire de los británicos, más rápidos y maniobrables. Pensó entonces que colocando motores a su Ala Volante haría un avión más veloz y que superaría en mucho a cualquier avión de la época.

Y así lo hizo, colocando dos turbojets, sistema de propulsión recién desarrollado, con la designación JUMO 109-004C de la Gothaer Waggonfabrik, que aplicó a uno de sus prototipos, el Ho IX convirtiéndolo en una aeronave insuperable.

Se ordenaron 20 aviones de producción. El armamento del HO-IX V2 era 4 cañones MK 103 de 30 milímetros. El piloto disponía de un asiento eyectable.

Cuando finalizó la guerra, ya sabemos que todo cuanto podían confiscar los aliados pasó rápidamente a sus manos, incluyendo las alas volantes y la documentación relativa.

Los hermanos Horten salieron de Alemania y durante un tiempo se les estuvo buscando.

Al otro lado del Atlántico, Jack K. Northrop experimentaba a su vez con sus propias Alas Volantes, predecesoras de muchos aviones actuales.

Yo no estoy de acuerdo con convertir a Jack Northrop en el padre de las Alas Volantes, tal y como hacen algunos historiadores, pues ya hemos dicho que existían desde hace mucho tiempo. En todo caso es el padre de las Alas Volantes estadounidenses.Tampoco coincido en que los hermanos Horten hubiesen aprendido y copiado de Northtrop. No. Ni mucho menos.

Jack desarrolló sus propias Alas Volantes, como lo hicieron otras personas, pues fue uno de los que consideraban que la forma ideal, la más eficaz de un aparato volador es la de Ala Volante. Construyó su primer prototipo llamado “El Ala”, que confirmó la viabilidad de esos modelos. Ese aparato efectuó su primer vuelo en 1929.

Sin embargo y dado que “El Ala” poseía dos pequeñas colas no puede ser considerado realmente como una verdadera Ala Volante, pero sí lo fueron los desarrollos siguientes, como el N-1M, lo más cercano a lo que se entiende por ala pura, y cuyo desarrollo posterior condujo hasta el YB-49, pasando por el XB-35.

Se dice que el interés fue decayendo con el paso de los años hacia estas Alas Volantes, pero retomó su importancia al ver los resultados obtenidos con el B-2.

Esta es otra de las afirmaciones que se hacen con las que yo no estoy de acuerdo. El interés se mostró desde el principio y se fue manteniendo y aumentando a lo largo del tiempo. Se buscaba un avión furtivo que fuera eficaz, y todos los de esa calificación mostraron su excepcionalidad.

Sólo se comenzó a plantearse su sustitución en la actualidad con la aparición de los UAVS, aviones por control remoto, capaces de efectuar las mismas misiones con un costo sensiblemente inferior.

Cuando finalizó la 2ª Guerra Mundial, los hermanos Horten cruzaron el Atlántico y lo mismo que hicieron muchos científicos alemanes, se afincaron en Argentina, (la Argentina de Perón), que los llamó y los recibió con los brazos abiertos.

Argentina aspiraba a convertirse en una potencia aérea de primer orden, y no se le presentarían problemas importantes con los científicos alemanes, pues al haber sido un país neutral durante la guerra no existía una predisposición negativa hacia esos científicos, ni tampoco por parte de ellos hacia esa nación que los acogía.

Muchos alemanes se refugiaron en países sudamericanos, y a la casi totalidad se les pierde la pista hasta el día de hoy, dando nacimiento a muchas elucubraciones y leyendas. Otros acabaron siendo capturados.

Mientras, los Estados Unidos seguían los pasos de los Horten muy de cerca.

Walter regresó a Alemania, donde acabó sus días falleciendo en Baden Baden, el 9 de diciembre de 1998,  pero Reimar fue extraditado a los Estados Unidos, bajo la acusación de crímenes de guerra, acusación que en el caso de los Horten era totalmente injustificada, (al menos en lo que se refiere a Reimar, pues de Walter se dice que fue un nazi convencido), pero que les sirvió a los norteamericanos para hacerse con el científico e incorporarlo a la Operación Paperclip, yendo a parar a Fort Bliss. Los experimentos y proyectos de los Horten fueron a agregarse a los experimentos realizados por la compañía Northrop, uniéndose las dos formas de concepción de Alas Volantes. Hubo que adecuar todo al sistema Horten, mucho más avanzado que el de Northrop en cuanto a sistemas de estabilidad, guiado y los motores a reacción. Podemos decir, sin temor a exagerar, que Horten se “adueñó” del proyecto de las Alas Volantes.

Los experimentos se realizaron en Nuevo México, y se incidió mucho en las cuestiones relacionadas con la estabilidad, maniobrabilidad, propulsión e invisibilidad de estas nuevas aeronaves, nacidas con un adelanto de muchos años para la época en que se construyeron.

Paralelamente a estas experimentaciones, o unidas a ellas, se llevaron a cabo, prosiguiendo con los trabajos comenzados por los nazis, investigaciones nucleares, médicas y biológicas, utilizando para ello a seres humanos, vivos o muertos, adultos o niños, como cobayas. Estos experimentos eran particularmente útiles para el desarrollo de las Alas Volantes. Es necesario tener esto bien presente, pues en ello puede estar la clave de lo que ocurrió en Roswell en esa época.

En Nuevo México existían una serie de bases, destinadas a las diversas experimentaciones de los proyectos nazis, (White Sands, con sus V-2 y misiles de largo alcance, etc., Trinity, donde se ensayó la bomba atómica fabricada en Los Alamos, que se lanzó en Hiroshima el 6 de agosto de 1945, desde el B-29 “Enola Gay”, basado este avión en el 509 Escuadrón de Bombarderos de Roswell, cerca de esta ciudad).

Como hemos dicho, esta zona era un lugar de muchas y secretas experimentaciones de los proyectos requisados a los nazis en el año de 1947. Y entonces ocurrió un hecho que habría de marcar para siempre un lugar prácticamente desconocido hasta entonces y que hoy ocupa un lugar importantísimo en el mundo de la Ufología Internacional.

Este lugar se llama Roswell, y algo pasó allí, que ha pasado a la historia como el suceso que inició la Ufología moderna.

Ese año de 1947 supone el inicio de una serie de acontecimientos que han llegado hasta nuestros días, y en el que se utilizó la supuesta presencia de extraterrestres en nuestro mundo para ocultar el desarrollo intensivo de los proyectos que se construyeron o estuvieron a punto de construirse por los nazis durante la 2ª Guerra Mundial.

Se produce una coincidencia en el tiempo, pues es en esa época precisamente cuando comienzan a verse aparatos voladores cuya forma y demás características técnicas no coinciden con los aparatos convencionales conocidos por todo el mundo. Y se producen multitud de informes (llegando a establecerse “oleadas”) con una característica común: la gente cree estar observando la presencia de aeronaves de otros mundos, llamados genéricamente OVNIS, (Objetos Volantes No Identificados), siglas que engloban muchas más cosas, como fenómenos atmosféricos poco o nada conocidos, alucinaciones, etc. que conocemos muy bien todos los que nos dedicamos al estudio e investigación de esta fenomenología.

Todos coinciden en colocar el inicio de la historia de la Ufología en el avistamiento realizado por Kenneth Arnold, quien vio una formación de aeronaves que por su descripción parecen haber sido Alas Volantes. Kenneth, piloto privado de Boise, Idaho, observó el 24 de junio de 1947 aviones sin cola ni timones. Su descripción coincide con lo que entendemos como Alas Volantes. Posiblemente se trataba del modelo YB-49, bombardero de la Northtrop, que él observó sorprendido de su forma y de su elevada velocidad.

Una vez Kenneth aterrizó elevó el correspondiente informe a las autoridades, pensando que había visto, (y así fue, realmente), un grupo de nuevos aviones, de los que debía notificar como buen patriota, sobre todo porque el final de la 2ª Guerra Mundial todavía estaba reciente. Dado que explicó sus evoluciones diciendo que “volaban erráticamente, como un plato lanzado al agua”, los periodistas de entonces acuñaron el término “platos voladores” para designar los objetos vistos por Arnold. El, en realidad se refería al movimiento, no a la forma de los citados objetos. Estos volaban, según el piloto, a unos 10.000 pies de altura y a 1.200 millas por hora, estimaciones aproximadas.

Este informe vino a desprestigiar injustamente a Kenneth Arnold, a quien se le acusó de visionario, cuando él siempre creyó que eran aviones. Todo esto vino muy bien para utilizar esos OVNIS como cortina de humo para ocultar todo tipo de experimentación militar. Aunque oficialmente se rechazaba la presencia de supuestos extraterrestres en nuestros cielos, fomentaron secretamente esa creencia entre las gentes, e incluso facilitaron a algunos ufólogos material informativo fraudulento, como el conocido “Majestic-12” y otros similares.

Cuanta mayor desinformación, mejor. Había que dar la impresión de que sí había extraterrestres, pero que los militares lo ocultaban.

Pero lo que ocultaban eran sus propios experimentos aéreos.

En esos experimentos hubo caídas de aparatos y destrucción de los mismos, pero nada igual a lo que sucedió en las inmediaciones de Roswell, en Corona, Nuevo México, cuando un objeto explosionó en el aire y cayó a tierra.

A partir de ahí comenzó una historia que ha llegado hasta nuestros días sin haber sido resuelta satisfactoriamente. Es el “buque-insignia” de la Ufología. Es el ejemplo claro de lo que ocurre cuando, por guardar un secreto, se miente una y otra vez, pero con tan poca inteligencia que las mentiras, viniendo de la misma fuente, son sin embargo diferentes.

La explicación de este asunto tan polémico puede estar, a juicio de muchos investigadores, en los cadáveres hallados, asociados a este objeto, como supuestos tripulantes, y que fueron enviados al Hospital Militar de Roswell, posteriormente a la base de Forth Worth y finalmente a Dayton, Ohío.

¿Qué ocurrió, realmente, en Corona, Nuevo México, en las cercanías de Roswell, el 3 de julio de 1947?.

Según decía nuestro recordado amigo Antonio Ribera: “La importancia de Roswell estriba en que supuso el inicio histórico de una serie de observaciones con humanoides de una tipología que no había sido tratada hasta entonces”.

Hemos hablado anteriormente que los aliados fueron los continuadores de la labor de los nazis en todos los campos, y en ello se incluye la experimentación con seres humanos.

Entre los científicos y técnicos que fueron llevados a Estados Unidos, estaban aquellos que habían experimentado en campos como la tortura, el control mental y la manipulación genética.

No hubo reparos en los países aliados, en utilizar adultos o niños para cualquier tipo de experimentación.

Y en el campo de la aeronáutica se llevaron a cabo pruebas con pilotos que por su pequeño tamaño fuesen los más indicados para tripular los nuevos prototipos de aeronaves.

Con las Alas Volantes se utilizaron niños. Lo que no está claro es si se utilizaron vivos o los estudios se realizaron con cadáveres, para comprobar los efectos de las grandes aceleraciones y desaceleraciones, maniobras bruscas, etc. Casi todos coinciden en que se experimentaba tanto con cadáveres como con niños vivos. Indistintamente.

Muchos son los que creen que el OVNI estrellado en las cercanías de Roswell era un Ala Volante Northtrop y que los cadáveres asociados a ese OVNI eran cadetes de entre 10 y 14 años.

Las descripciones de los testigos y personal encargado de la recogida de los restos así lo indican.

Sobre el OVNI se dice que era como “el avión Furtivo”.

Los ingleses han admitido haber experimentado con adultos y con niños, pero los estadounidenses se niegan a admitirlo, (de ahí ese secreto tan férreo sobre el incidente Roswell, y sus dispares explicaciones) sin embargo varios testigos que vieron los cadáveres de Roswell dijeron que se trataba de niños.

A uno de estos niños, el que sobrevivió al accidente, se le vio caminando entre el personal del Hangar 18 de Wrigth Field, (hoy Wrigth Patterson). ¿Qué habrá sido de él?.

A los que se preguntan si vive todavía y es hoy un señor mayor, les aseguro que conociendo la forma de actuar de los militares estadounidenses, en relación a sus “secretos militares”, y a la forma de entender ellos lo que afecta a la “Seguridad del Estado”, lo más seguro es que le hayan pegado un tiro para evitar que hablase.

En cuanto al OVNI estrellado, era un Ala Volante, derribada al activar un rádar en combinación con un inductor Tesla, (Tesla´s bootee inducer) que se utilizó en el rastreo del Ala Volante, activado desde Alamo Gordo, a 100 millas al SO de Roswell, donde se encontraban los radares de apoyo al 509º batallón del Roswell Army Air Field, que como sabemos era el único en el mundo equipado con bombas atómicas.

Este inductor, para incrementar la eficacia de rastreo de los radares era un aparato experimental. ¿Se sabe de quién?. ¿Se sabe quién está involucrado en la caída del Ala Volante de Roswell?.

Efectivamente, ese aparato experimental inductor, basado en los trabajos de Tesla era una creación de nuestros viejos conocidos hermanos Walter y Reiman Horten.

Sí, los de las Alas Volantes. Y Reimar estaba jugando con una de ellas. La que se estrelló y se dice que era un OVNI. Venía realizando experimentos desde el 1 de julio.

Alas Volantes, experimentos secretos, niños como tripulación. ¡Con razón tanto secreto sobre el incidente Roswell!.

¿Por qué se llevaron los restos de la aeronave al Hangar nº 18 de Wrigth Patterson?. Pues porque ese hangar era el reservado para almacenar todo lo relacionado con los experimentos de la Operación Paperclip.

Todas las piezas del rompecabezas van encajando.

Primero fue un platillo volante, después un globo meteorológico, y posteriormente la explicación que se dio fue que se trataba de un globo del Proyecto Mogul, relacionado con escuchas desde la atmósfera, a través de unos micrófonos muy sensibles de las supuestas pruebas nucleares realizadas por las Fuerzas Armadas de la Unión Soviética.

Ninguna de las explicaciones merece credibilidad. ¿Por qué?. Porque un organismo oficial, cuando dice la verdad, (e incluso cuando no la dice, que es casi siempre) sobre un asunto, siempre mantiene la misma versión, y no cambia varias veces, para explicar qué fue lo que cayó en el desierto de Nuevo México.

Se dice que se coge antes a un mentiroso que a un cojo, y en este caso tenemos un claro ejemplo de lo que decimos.

A la opinión pública no se le dice la verdad, se le “crea” una verdad que le vaya bien, para que deje de dar la lata y no moleste.

Roswell ha pasado a la historia como una gran manipulación sobre lo que allí ocurrió, y nunca se dirá la verdad, para no tener que reconocer la naturaleza de los experimentos que allí se hacían con seres humanos, y particularmente niños.

También se comenta que los experimentos de este caso en concreto se realizaron con prisioneros de guerra japoneses, dado su pequeño tamaño. En fin, hay versiones para todos los gustos, pero la hipótesis que tiene más fuerza es la de que allí se estrelló un Ala Volante Northtrop.

De esos primeros aviones furtivos se derivaron todos los de la saga de los invisibles, los de la tecnología Stealth, algunos de los cuales están todavía en activo, como el B-2, (el F-117 Stealth fue retirado en el 2008).

En esa época entre lo que se guarda en el Hangar 18 se hallan descubrimientos sobre fibra óptica, visores nocturnos, transistores, sistemas de comunicaciones, superconductores, fibras de super-tenacidad, materiales “inteligentes”, super-aleaciones, proyectos de control del clima, sistemas antigravedad, circuitos integrados de silicio, (chips), proyectos de desplazamiento en el tiempo, proyectos aeronáuticos revolucionarios, etc.

Es natural que los militares estadounidenses intentaran por todos los medios salvaguardar el secreto de todos esos avances científicos, capturados a los nazis al finalizar la 2ª Guerra Mundial y que han hecho que hayamos avanzado vertiginosamente en tan pocos años.

Particularmente famosa se ha hecho la llamada Area 51, donde se halla la Base de la Fuerza Aérea de Nellis, a 170 kms. de Las Vegas, (Nevada), lugar de peregrinaje de muchos ufólogos que creen que allí se hallan varias naves alienígenas capturadas, en unión de sus pilotos.

Recientemente trabajadores del Area 51 han confirmado que lo que se hace en esa zona es la prueba de prototipos aéreos muy avanzados, que lógicamente se mantienen en secreto, producto de los presupuestos “negros” del Gobierno, y que cuanto se dice sobre la custodia de discos volantes extraterrestres son intenciones de crear desinformación para tapar lo que allí se hace.

Y ya que hablamos de “platillos volantes”, ¿qué fue de los prototipos de los nazis?. ¿Se produjo un desarrollo posterior o se abandonó la idea definitivamente?.

Las declaraciones de los testigos en numerosos avistamientos registrados por los ufólogos, nos hablan de aeronaves con forma discoidal, realizando todo tipo de evoluciones. Hay relatos, incluso de aterrizajes. Esto nos hace pensar que todavía se siguen desarrollando aeronaves con esa forma.

Entendidos en aeronáutica nos dicen que esta forma no es muy útil para el desarrollo de aeronaves, por lo que no creen que tuvieran un desarrollo posterior por parte de los militares aliados.

Otros sin embargo creen que esa es la forma ideal para el uso de aparatos aéreos, sobre todo si la propulsión no es la convencional. Esa forma discoidal podría ser la más común en las aeronaves de un futuro muy próximo.

Un día como otro cualquiera, (el 7 de octubre de 1959) un convoy militar da escolta a un camión plataforma de los utilizados para transportes especiales. Cruza las calles de Malton, en Toronto, Canadá y se dirige hasta el muelle de Toronto.

Allí, un remolcador de la NAVY estadounidense, entre fuertes medidas de seguridad se hace cargo del misterioso cargamento. A bordo de este buque se transporta el cargamento hasta las instalaciones de la NASA, en donde es depositado en el más riguroso secreto. Se trata de una aeronave con forma de platillo volante.

Escenas como la del transporte secreto de una aeronave discoidal hacia instalaciones donde se guardan bajo siete llaves lejos de miradas indiscretas se dieron y se siguen dando con mucha frecuencia desde aquellos heroicos años cuarenta.

Algunos se utilizaron como señuelos, como éste que hemos comentado de Canadá, un AVRO VZ-9V, que ocultaba o servía de tapadera a un proyecto realmente poderoso, con una gran maniobrabilidad, que alcanzaba un techo de unos 60.000 pies, y con velocidades por encima de MATCH 2, (más de 1.500 millas por hora. Milla náutica= 1.852 mts.), y que algunos llamaron “El insecto de Plata”.

Al AVRO se le dio bastante publicidad, para que la opinión pública creyese que no se avanzaba mucho en ese tipo de diseños, pues ese modelo sólo se utilizaba para estudios de elevación, (pocos metros del suelo) y descenso, pero nada más.

Formas discoidales y ovoides hubo muchas, como el llamado “The Sadow”, (”La sombra”), y todos eran con capacidad VTOL, (Vertical Takeoff and Landing), es decir de despegue y aterrizaje en vertical. Muchas de estas aeronaves tienen también la capacidad de sumergirse en el mar, y serían lo que se conoce como OSNIS en el ámbito ufológico.

Existe un aparato con capacidad de entrar en órbita alrededor de la Tierra, llamado “Triley”, aunque éste es del tipo Ala Volante, capaz de alcanzar los 25 MATCH, o sea 8 veces más rápido que un F-18.

Los boomerang serían una forma entre circular y triangular, muy parecidos al “Parábola” de los Horten. Todos ellos tienen en común sus nada comunes características técnicas.

El 1 de noviembre de 1993 la revista “Newsweek” daba la noticia de que en Groom Lake, en el Area 51 se estaban probando desde hacía mucho tiempo aeronaves circulares o discoidales y de otras formas geométricas, de carácter ultrasecreto, (en esa Base siempre todo cuanto se hizo y se hace es bajo absoluto secreto) y con una maniobrabilidad extraordinaria.

Estas formas “raras” y estas grandes capacidades dispararon las sospechas, alimentadas por determinadas declaraciones de algunas personas que habían trabajado en esa Base, y que seguían consignas de las propias Fuerzas Armadas para añadir elementos de confusión sobre lo que se viene haciendo ahí y en lugares similares.

Una de estas personas que realizaron declaraciones en ese sentido fue Bob Lazar, un físico, quien en 1989 declaró en una emisora de radio de Las Vegas que en esa Area se mantienen ocultas nueve naves capturadas a los extraterrestres, y también se hallan allí varios de estos alienígenas vivitos y coleando. Se estaría procediendo, según él, a realizar lo que se conoce como ingeniería inversa, es decir, desentrañar los secretos de la tecnología de esas naves y de sus equipos para la construcción de aeronaves terrestres, pero con esa nueva tecnología alien.

Para algunos ufólogos, entre los que me cuento, este hombre forma parte de las labores de desinformación dirigidas por los militares, aunque aparentemente se trate de un disidente que se va de la lengua. Si lo fuera realmente, iba a durar muy poco. Además, según dice, llevaba una tarjeta de identificación donde podía verse “MJ12”. Sabemos que “Majestic-12” es una seria manipulación, una labor de desinformación realizada por los militares estadounidenses. Por tanto, Bob Lazar tiene credibilidad cero, es decir, la misma que “Majestic-12”.

Como este hombre hay varios, entre éllos el Coronel Philip Corso, que hizo declaraciones parecidas sobre lo que ocurrió en Roswell y lo que se derivó de ese accidente, presentándolo como el estrellamiento de una aeronave alien.

En 1994 se patentó un VTOL que es exactamente lo que se conoce vulgarmente como “platillo volante”.Todo esto fue creando una bola de nieve, que ha creado uno de los mayores mitos que se han montado sobre todo lo relacionado con la fenomenología OVNI.

Los testigos que desde el exterior veían despegar formas discoidales, y que por las noches podían asistir a verdaderos espectáculos de luces, de colores y de maniobras de todo tipo, pensaban que ahí dentro había gato encerrado, espoleados por esas declaraciones a las que acabamos de aludir. Y lo había, o para ser más exactos, lo hay, pero de naturaleza diferente a lo que se cree. Las aeronaves no tienen que ver con artefactos extraterrestres, sino que proceden de los antiguos proyectos nazis, y otros de diseño más o menos actual.

El Area 51 es una zona para testar las aeronaves de última generación, y las que se están probando son de una tecnología muy elevada, desconocida fuera del ámbito militar de potencias como la estadounidense, la británica, la rusa y muy pocas más.

Aunque hablo de que los nazis podrían ocultarse detrás de los Grandes Lagos, esa afirmación la hago para indicar que todo cuanto se realizó en Alemania durante la contienda, tiene ahora su continuidad en los Estados Unidos.

Parece ser que al finalizar la 2ª Guerra Mundial, miles de nazis realmente desaparecieron sin dejar rastro. Nadie sabe qué ha sido de ellos.

En la lista también faltan muchos submarinos que no fueron hundidos, ni se rindieron, ni fueron capturados.

En los últimos tiempos de la contienda hubo extraños movimientos, una actividad frenética en algunas zonas portuarias de los países escandinavos.

Un gran número de submarinos estaban siendo cargados con material de todo tipo para poder establecer alguna forma de colonias o bases en algún lugar desconocido.

Entre el material que se embarcó figuraban tuneladoras, pìezas desmontadas de prototipos y gran cantidad de documentos, alimentos, ropas y equipamientos diversos.

Se habla que en uno de los submarinos se embarcó el propio Adolf Hitler. ¿Verdad o leyenda?.

Hay afirmaciones a favor de ambas posibilidades.

Paralelamente, cientos de miles de personas de nacionalidad alemana desaparecieron sin dejar rastro. Eran personas carentes de lazos familiares, y entre ellas gran número de huérfanos. Se elaboraron listas con gran cantidad de accidentes de tráfico con resultado de muerte, pero que fueron accidentes que jamás ocurrieron. Y militares. Por poner un ejemplo, (existen otros), nada menos que cincuenta mil soldados alemanes estacionados en Noruega “desaparecieron” sin dejar rastro.

Nadie sabe qué ocurrió con ellos. Simplemente desaparecieron de la noche a la mañana.

Se formó un convoy con los submarinos y estos tomaron una derrota que les llevaría hacia el Sur. ¿Hacia dónde?.

Los interesados en estos temas dicen que hacia la Antártida, hacia un lugar previamente preparado para albergar a todos los “desaparecidos”, que formarían un hábitat subterráneo en esa zona.

Los detractores de estos temas rechazan esta idea y niegan que haya existido nunca ese éxodo y que en la Antártida se refugiaran los nazis al finalizar la contienda. También se baraja como otro destino de los nazis desaparecidos las tierras de los países sudamericanos.

El escritor O. Bergman, relata en su libro “Platillos y submarinos alemanes vigilan los mares del mundo” las declaraciones de un antiguo soldado alemán, (austríaco).

Este hombre estuvo entre 1939 y 1945 en servicio en países escandinavos.

Y comentaba esto:

”En abril de 1945 en Noruega se dirigieron mi, a solas y de forma premeditada.

Se me dijo que podía ir a Kristiansand, que allí estarían submarinos preparados para la evacuación. Yo rechacé la propuesta argumentando que como soldado no había cometido ninguna falta, y que por tanto no tenía por qué huir. Iría a prisión. Sólo cuando leí sus escritos de la editorial Hugin caí en la cuenta respecto de qué se trataba realmente esa evacuación con submarinos”.

Efectivamente, los militares que no tenían culpabilidad alguna en crímenes de guerra, fueron confinados durante un tiempo en campos de concentración, como paso previo a su libertad definitiva.

Sobre qué pasó en la Antártida en esas lejanas fechas de los años 40 tal vez sepamos algo en un futuro más o menos próximo, cuando se desclasifiquen los documentos que aún quedan sobre ese supuesto refugio nazi. De momento se sabe que el convoy de submarinos salió de Kiel el 13 de abril, el 22 de Oslo, (Noruega) y el 2 de mayo de Kristiansand, navegando en inmersión por la zona vigilada del Atlántico, pasando entre las islas Faroe e Islandia, poniendo proa hacia el Sur, hacia las Islas Canarias. Pero previamente se hizo desembarcar a todos los marineros que estaban casados.



A partir de aquí se entra de lleno en la leyenda. Una leyenda que ha llegado hasta nuestros días, posiblemente engordada más de la cuenta. O tal vez no.

En el momento en que cesaron las hostilidades y el III REICH fue obligado a rendirse, se tiene la impresión de que existen dos bandos vencidos diferenciados: uno que se entrega, en las condiciones impuestas por los vencedores y otro que se niega a entregarse y destruye cuanto tiene en sus manos y huye, desapareciendo para siempre, o hasta que alguno es capturado a lo largo el tiempo.

Pero esto ocurre también con el material. Innumerables documentos son destruidos, así como aparatos y prototipos que se evita desesperadamente que lleguen a manos de los aliados.

De esa forma, algunos investigadores suponen que cuanto cayó en manos de los aliados era tan sólo lo que tenía una importancia secundaria, y que los proyectos más asombrosos realizados por los nazis desaparecieron sin dejar rastro.

Todo queda pues, en el plano de la leyenda. Podemos suponer muchas cosas, pero no debemos dar nada por seguro si no disponemos de pruebas para demostrarlo.

Las leyendas, tan despreciadas por los historiadores e investigadores, deben tenerse, en mi opinión muy a mano. Sobre todo cuando quienes han elaborado nuestra Historia lo han hecho a su antojo y manipulando hechos con gran frecuencia.

Con los submarinos sucedió esto precisamente. A medida que se iban enterando de la derrota, muchos se entregaron pero muchos otros hundieron o destruyeron deliberadamente sus submarinos y sus equipamientos, así como toda la documentación clasificada, tal y como debían hacer según lo que se indicaba en la “Operación Arco Iris”.

Esto es norma en cualquier Armada, pero el mando Aliado comunicó al Almirante de la Kriegsmarine Karl Doenitz que ordenase inmediatamente a los comandantes de todos los submarinos que no destruyesen sus naves, que emergiesen y navegasen en superficie, izando una bandera negra, dando su situación y que se entregasen en los puertos indicados.

Esta orden de rendición y ese inmediato cese del fuego se hizo mediante la Comunicación nº 0953/4, y se advirtió por radio a los comandantes que no acatasen la orden que quedarían fuera de la Ley, con las consecuencias que ello aparejase.

Pasado algún tiempo, y dado que se rumoreaba en la Prensa que faltaban muchos submarinos que no aparecían por ninguna parte, y que Adolf Hitler se había fugado en uno de ellos, el mando Aliado comunicó que los submarinos desaparecidos lo estaban porque habían sido hundidos por sus tripulaciones. Y yo, evidentemente, no me creo nada.

Se habían entregado 150 submarinos en diferentes puertos europeos, 5 en Estados Unidos, 1 en Canadá, 1 en Portugal, varios en España, (que pasaron a formar parte de su Arma Submarina).

Se habló mucho de la entrega de dos submarinos a la República Argentina, que se sospecha que formaban parte del convoy que se dirigía a la Antártida, y cuya entrega se atribuye a muy diferentes pero no aclaradas causas. Llevaban una carga “rara”, como miles de cigarrillos, (ellos no fumaban, evidentemente), equipos y aeronaves desmontadas y multitud de planos y documentación.

Todos eran muy jóvenes, y había más tripulantes de los que deberían tener. La edad media era de 23 años, y entre los miembros de la tripulación había muchos adolescentes. Los casados habían sido desembarcados.

Las tripulaciones fueron entregadas a los Estados Unidos, e interrogadas, pero nos quedaremos con las ganas de saber los resultados de esos interrogatorios.

Pero existe un detalle a tener en cuenta: muchos submarinos, y estos dos son clara muestra de lo que digo, llevaban una numeración de serie que no les correspondía. Les ponían una numeración correspondiente a submarinos antiguos, y en el caso de estos dos constaban “en reparaciones”. Su numeración: U-530 y U-977 no les correspondían.

Está claro que se trataba de ocultar, (y se consiguió) el número real de submarinos construidos de nueva generación.

¿Cuántos han desaparecido, misteriosamente?. Se calcula en unos 120, como mínimo.

Estos dos submarinos se entregaron posiblemente por extraviarse del convoy formado para “ir al Sur”, y como seguían la ruta marcada por un líder, el resto desconocían el destino final. Si por cualquier causa, una tormenta por ejemplo, los apartaba del grupo, ya no sabrían a dónde dirigirse y se veían forzados a entregarse.

Hay algo que llama poderosamente mi atención: yo siempre he creído, y creo, que Hitler murió al suicidarse junto con Eva Braun. Sin embargo, los comandantes de los submarinos entregados en la Argentina, fueron interrogados sobre:

a). Si habían trasladado a jerarcas nazis.

b). Si habían transportado o no a Adolf Hitler.

Ambos comandantes lo negaron.

Sin embargo quedaron dudas de que jerarcas nazis, e incluso Hitler hubiesen desembarcado en Argentina, amparados por las autoridades de esta nación. Desde luego, para quienes nos gustan los misterios, aquí tenemos una buena colección de ellos.

Pero, ¿por qué les preguntaban eso?. ¿No tenían, por tanto, claro que Hitler era el cadáver hallado junto a Eva, en el búnker?. ¿Sabían que existía un “convoy fantasma” rumbo a Dios sabe dónde?. ¿Es todo real, entonces?.

Los investigadores e historiadores de estos temas creen que sobrevivieron 50 jerarcas nazis, y que su destino fue Sudamérica, no la Antártida.

Hitler y Eva Braun llegaron a Barcelona, junto a 13 hombres de confianza, a bordo de un Junker 290, nº de serie 0163, código PIPQ.

En Barcelona subieron a bordo de un submarino y tomaron rumbo a Argentina. Y allí murieron, apaciblemente, cuando alcanzaron una elevada edad.

Stalin admitió no creer en la muerte de Hitler, y los rusos sólo poseen un trozo de cráneo, con un balazo. Se niegan a realizar una prueba de ADN, que despejaría las dudas, pues se podría comparar con el ADN de Paula Hitler, hermana del Furer, enterrada en Alemania.

Mientras no se haga, la muerte de Hitler se convierte en una “leyenda urbana”. Un invento ruso.

Y por último, ¿Qué demonios fueron a hacer los estadounidenses a la Antártida, bajo el nombre de Operación Higth Jump?.

Como uno de los temas estrella dentro del campo de lo que se entiende como Teoría de la Conspiración figuran las actividades llevadas a cabo por el Programa de Desarrollos Antárticos de la Armada de los Estados Unidos, conocida con el nombre de Operación Hight Jump, realizada por el grupo aeronaval denominado Task Force 68.

Comenzó esta expedición el 26 de agosto del año de 1946 y duró hasta principios de 1947.

Llama la atención el número de efectivos empleados, pues se considera la mayor fuerza utilizada en una expedición hacia esas frías latitudes desde entonces hasta la actualidad.

La Task Force 68 estaba compuesta por 13 buques de superficie y un submarino, con la participación de un número muy elevado de aeronaves y 4.700 hombres militares y un reducido grupo de civiles estadounidenses. Se prohibió la presencia de observadores extranjeros.

Teóricamente, la Operación Hight Jump tenía como objetivo el adiestramiento de personal y la prueba de equipos en condiciones tan extremas como la Antártida.

Paralelamente se realizarían trabajos de cartografía, pues la zona estaba mal representada en las cartas de la época, así como de hidrografía, geografía, geología, meteorología y estudios sobre electromagnetismo.

También se pretendía extender el mayor área posible de soberanía estadounidense y determinar si era viable y en qué grado lo era el establecer bases en la Antártida. Y se rumorea que también se buscaba un yacimiento importante de uranio.

Al mando de la Task Force 68 estaba el Almirante Richard H. Cruzen, y como responsable de la Operación Hight Jump estaba el Almirante Richard E. Byrd, que ha pasado a la Historia del mundo de la Ufología, en su vertiente conspiranoica, como un personaje sumamente curioso, misterioso, realmente enigmático, de quien se dice que llegó a sobrevolar el Polo y llegar a un lugar correspondiente a una tierra desconocida, de clima tropical, y que algunos consideran que pertenece al “interior de la Tierra”, entrando de lleno en la teoría de la Tierra Hueca.

De su Diario creo conveniente entresacar lo siguiente, respecto a lo que vio en su vuelo sobre el Polo:

 

“...¡Además de las montañas hay algo que parece ser un valle con un pequeño río o riachuelo que discurre hacia la parte central. ¡No debería haber ningún valle verde aquí abajo!. ¡Hay algo decididamente extraño y anormal aquí!. ¡Deberíamos sobrevolar sólo hielo y nieve!. A la izquierda hay grandes bosques en las laderas de los montes. Nuestros instrumentos de navegación todavía giran como enloquecidos”.

 

Más delante añade:

 

"El paisaje circundante parece nivelado y normal. Delante de nosotros avistamos aquello que parece ser ¡¡¡una ciudad!!!. ¡Es imposible!.

 

También dice:

 

"...¡Nuestra radio grazna y llega una voz que habla en inglés con acento que parece decididamente nórdico o alemán!”. (¿Alemán?).

 

Hay un verdadero rompecabezas en los relatos que hacen referencia a esta expedición.

Los conspiranoicos dicen que el verdadero objetivo de esta expedición era la investigación de la posible ubicación de un establecimiento o base secreta nazi en esa zona, y procurar su destrucción militarmente.

No se sabe muy bien lo que pasó, a menos que aceptemos como real la versión oficial de los hechos, pero existen indicios que nos hacen sospechar un poco de que no todo es como nos cuenta esa versión oficial.

En primer lugar, nos parece muy extraño el enorme despliegue de fuerzas para conseguir los objetivos que se dicen de esa expedición.

En segundo lugar hubo muchas víctimas, pero ¿víctimas de qué?.

¿Causadas por qué o por quién?.

Y por último tenemos las extrañas declaraciones a los periodistas del Almirante Richard E. Byrd, que sólo se entenderían si el citado Almirante hubiese perdido la razón, o fuese cierto lo que afirmaba.

En febrero de 1947, Byrd regresa a los Estados Unidos y declara a la Prensa:

 

“Es necesario para los Estados Unidos tomar acciones defensivas contra aviones de combate enemigos que vienen de las regiones polares”. (?).

“En caso de una nueva guerra, los Estados Unidos serían atacados por aviones que pueden volar de un polo a otro con increíble velocidad”.

 

Tanto él, como otros militares hicieron varias referencias a aviones de altas capacidades, impensables en las aeronaves convencionales conocidas hasta el momento. ¿Estaba bromeando el Almirante?.

Los organismos oficiales declararon a la opinión pública que los muertos habidos en la citada expedición se debían a causas fortuitas, a accidentes, y que en esa zona sólo se veían pinguinos.

De ahí nació la denominación de “Guerra de los Pinguinos”, (Penguin War).

En 1956 se realiza otra expedición, ésta con peores resultados, debiendo retirarse los estadounidenses en mayo de 1958. Y entonces ocurre algo misterioso: el 27 de agosto y el 9 de septiembre, el gobierno de Sudáfrica declara haber detectado dos emisiones fuertes de electromagnetismo, correspondientes a lo que parecían ser explosiones nucleares, una subterránea y otra en superficie.

¿Quién y para qué explosionó esas bombas?. ¿A quién se eliminó con esas explosiones?.

Las explosiones atómicas se detectaron justamente en la zona donde se ubicaba Neuschwabenland, (o Nueva Suavia), la zona nazi donde se crearon supuestamente bases del III REICH, entre ellas Neusberlin, (Nuevo Berlín), establecidas allí desde antes de la 2ª Guerra Mundial, (en 1936), en la anteriormente llamada Tierra de la Reina Maud. ¿Por qué justamente en esa zona?.

Y ya entrando en terrenos más resbaladizos, no faltan quienes afirman que en los Polos, o al menos en el Polo Sur existe algo como una puerta o Paso Dimensional, hacia dimensiones paralelas, y que a través de esa puerta los nazis pasaron a otra zona dimensional. ¿Fue por esa “Puerta” por donde entró Byrd en su avión a una dimensión paralela?.

Muchas preguntas y pocas respuestas.  Como guión para una película de ficción sería muy entretenido, la verdad, pero ¿cuál es la verdad?. ¿Es todo una leyenda para alimentar el morbo de estos temas misteriosos?.

Mientras todo esto de las expediciones antárticas ocurría, se estaban dando en los Estados Unidos los primeros pasos para comenzar la Conquista Espacial, de manos de un grupo de científicos alemanes de la Operación Paper Clip, liderados por Werner von Brown, el hombre de Peenemunde, partiendo de la cohetería nazi, particularmente de las famosas y terribles V-2.

Los primeros en la Historia en utilizar cohetes parece que fueron los chinos, y no sólo como fuegos artificiales, sino como una especie de misiles en algunos enfrentamientos como el ocurrido en la batalla de Bianjing, en el año de 1232, contra los mongoles.

Pero lo que nos interesa en el tema que estamos tratando es el papel que tuvieron los nazis y sus avances en cohetería y misiles durante la 2ª Guerra Mundial, y el posterior desarrollo de esos cohetes en la post-guerra.

Todo comenzó al finalizar la 1ª Guerra Mundial, en los felices años 20. Y tuvo como protagonista a un americano estadounidense que un día tuvo una idea cuando se encontraba subido en un árbol, en un cerezo que estaba podando.

Tenía 17 años y observaba embelesado el paisaje que tenía ante sus ojos.

Un año antes había estado leyendo “La Guerra de los Mundos”, de H.G.Wells y se sentía atraído por todo lo que significase el espacio y las posibilidades de viajar por él.

Había ido a pasar unos días a casa de una tía suya, llamada Czarina, pues él padecía de dolores crónicos de estómago y estaba allí para recuperarse.

Era el día 19 de octubre de 1899, un día otoñal muy hermoso y él estaba relajado y con la mente llena de multitud de pensamientos. Fue asaltado por uno que últimamente le venía resultando casi obsesivo: debía existir una forma de realizar un viaje al planeta Marte.

Y fue en aquel momento cuando decidió dedicar el resto de su vida a construir ese “algo” que permitiese llevar a la realidad esa idea.

Comprendió entonces que su vida tenía por fin un sentido y cuando bajó del cerezo tenía ya la firme determinación de lograr ese objetivo.

Y bautizó ese día con el nombre de “Día del aniversario”, que todos los años conmemoró hasta el día de su muerte.

Había nacido el día 5 de octubre del año de 1882, en la localidad de Worcester, en el Estado de Massachusetts, y le fue puesto el nombre de Robert Hutching Goddard. Siempre se sintió muy atraído por la Física y de todo tipo de experimentación.

Llegó a obtener el doctorado en Física en la Universidad de Clark, lugar donde comenzó a dar clases como profesor eventual y donde inició una serie de experimentos.

Un día se le vio caminar por un descampado, acompañado por su asistente, en la granja de la tía Effie y portando un pequeño cohete.

Era el 26 de marzo de 1926. Goddard le indicó a su asistente que aplicara un soplete que llevaba al dicho cohete, y tras unos breves instantes sin que pasara nada, el artilugio salió disparado hacia el cielo, a una velocidad de unos 100 kilómetros por hora, aproximadamente.

El cohete alcanzó una altura de 12 metros y después trazó una curva, iniciando el descenso a tierra a toda velocidad, yendo a estrellarse en un sembrado de coles.

Todo el proceso duró tan sólo unos segundos, pero supuso el primer lanzamiento de un cohete de combustible líquido.

Goddard fue ridiculizado en varias ocasiones por el New York Times, primero burlándose de un trabajo publicado por él bajo el título: “Un método para alcanzar altitudes extremas”, donde explicaba los viajes al espacio, en concreto a la Luna. Los periodistas le llamaron ignorante por no saber, según ellos, que “donde no hay aire no se puede utilizar ningún tipo de cohete, pues no se puede producir el efecto de acción y reacción”.

Cuando Goddard lanzó su segundo cohete había muchos espectadores y periodistas, cosa que no le agradó nada.

Al día siguiente, el New York Times volvía a la carga contra este hombre y publicaba un titular burlón que decía: “Cohete lunar falla por 238.799 millas y media”.

Muy enfadado, Goddard decide irse a un lugar lo bastante aislado para seguir sus trabajos sin ser molestado. ¿A dónde fue?. Pues a Roswell, en Nuevo México, lugar muy conocido por los ufólogos de todo el mundo en la actualidad.

Goddard ofreció sus cohetes a los militares estadounidenses, a punto de iniciarse la 2ª Guerra Mundial, pero estos no se sintieron interesados.

Pero hubo otros que sí se interesaron. Y mucho. Y estos interesados no hablaban inglés, sino alemán, precisamente. Y los alemanes tomaron muy buena nota de todos estos experimentos.

Tanto es así que, cuando finalizó la contienda, al llegar a manos de Goddard una de las temibles V-2 que tanta muerte y destrucción habían provocado sobre la ciudad de Londres, el asistente de Goddard le preguntó: “Profesor, ¿no es éste su cohete?”.

Goddard, hundido, muy apesadumbrado, contestó con un lacónico:

“Eso parece”.

Los alemanes habían logrado infiltrar espías  en el entorno de Goddard, pese a la desconfianza que éste tenía de los seres humanos, sobre todo después de las burlas y descalificaciones recibidas, particularmente de la Prensa, después de sus primeros lanzamientos.

Todo lo relativo a sus cohetes, diseño, motores, combustible, eficacia, etc. fueron minuciosamente registrados y enviados en informes secretos a un lugar en Alemania, donde otro hombre, que también se había interesado por la lectura de la obra “La Guerra de los Mundos” de H.G.Wells, tomaba buena nota de todo y se disponía a desarrollar todos esos conocimientos. Este hombre se llamaba Werner von Brown.

A Goddard sin embargo, los militares estadounidenses sólo le prestaron atención para encargarle diseños de las catapultas para aviones en los portaaviones.

Se le concedieron 214 patentes, aunque la mayoría se le dieron cuando ya había fallecido. Después de muerto el burro, la cebada al rabo.

Cuando el hombre llegó a la Luna, el New York Times publicó una nota de disculpa por el desprecio y la burla mostrados contra Goddard, reconociendo que, efectivamente un cohete podía desplazarse en el espacio.

¡A buena hora!. Porque las disculpas llegaban cuando este hombre, poco reconocido durante su vida, ya había muerto.

La NASA, como reparando la injusticia cometida contra Goddard, puso el nombre de este científico a uno de sus centros espaciales: Centro Espacial Goddard.

Cuando finalizó la 2ª Guerra Mundial, los estadounidenses se interesaron por la tecnología de los cohetes, sobre todo las V-2 y les preguntaron sobre ello a los alemanes.

Estos se quedaron vivamente sorprendidos y les contestaron que por qué no le preguntaban a Goddard.

Pero ya era demasiado tarde. Goddard había fallecido el día 10 de agosto de 1945.

Este hombre había puesto en práctica la idea de los cohetes de fase múltiple, idea que está en uso aún en la actualidad, y mejoró las cámaras de combustión.

En Peenemunde, von Brown y 500 científicos a sus órdenes estuvieron desarrollando todo lo relativo a los cohetes alemanes, buscando el arma definitiva, estando a punto de conseguirlo.

En los tiempos actuales, los ICBM, los misiles intercontinentales siguen siendo la principal arma de disuasión, y durante la llamada Guerra Fría supusieron un freno para los dos bandos enfrentados.

Pero von Brown, al igual que Goddard, buscaba otra cosa: viajar al espacio, y llegar a la Luna y a otros cuerpos espaciales.

De lo que los cohetes V-2 hicieron durante la 2ª Guerra Mundial, tenemos detallada información en los libros y documentales de Historia, aunque de manera simple podemos decir que fue el primer misil balístico usado por Alemania cuando ya la guerra se encontraba muy avanzada. Fue precedida por el misil de crucero V-1.

Utilizaba como combustible alcohol etílico y oxígeno líquido.

Tenía una fuerza de empuje de 28.000 kgs., una capacidad de carga de 1.100 kgs. que transportaba hasta una distancia de 140 kms. a una velocidad de 1.750 mph.

Esta V-2 sembró muerte y destrucción, y producía una explosión monstruosa cuando caía sobre su objetivo.

La primera V-2 se lanzó el 13 de junio de 1942, aunque no llegó a volar porque se cayó sobre su costado y explotó.

La segunda V-2 se lanzó el 16 de agosto de 1942. Durante unos 45 segundos voló, pero comenzó a oscilar y se partió en el aire.

La tercera V-2 se lanzó con pleno éxito el día 3 de octubre de 1942, llegando a una altura de 5 kilómetros y cayendo a 190 kms. de distancia.

Cuando finalizó la 2ª Guerra Mundial, varias V-2 fueron llevadas a White Sands, en los Estados Unidos, y a la Unión Soviética y serían las que marcarían el inicio de la Carrera Espacial.

Werner von Brown escapó con 14 toneladas de documentación técnica de la V-2 a Haus Idemborg, en las inmediaciones de la frontera austríaca. Ocultó la documentación en una mina de hierro abandonada en el pueblo de Dorten, y posteriormente esa documentación técnica fue a parar a las manos de los militares estadounidenses, que consiguieron así un estupendo regalo.

Wernher Magnus Maximilian von Braun muy conocido a todo lo largo y ancho del planeta, llegó a este mundo en un pueblo entonces perteneciente a Alemania, pero que al finalizar la Guerra Mundial pasó a pertenecer a Polonia. Su fecha de nacimiento fue el 23 de marzo del año de 1912.

Su pueblo se llamaba Wirsitz y su padres pertenecían a una familia aristocrática. Su padre fue el Barón Magnus von Braun.

De niño pasaba largas horas observando el cielo estrellado, fascinado en su contemplación, rememorando tal vez cuanto había leído en aquel libro que Emmy, su madre, le había regalado y que se titulaba “Viaje a los Imperios de la Luna y del Sol”, de Cyrano de Bergerac, precedente de las obras de ciencia-ficción, viaje maravilloso y poético a los paisajes de la Luna y del Sol.

También le absorbió la lectura de “Camino a los planetas” de Herman Oberth y más adelante “La Guerra de los Mundos”, de H.G.Wells.

Decidió dedicar toda su vida a todo cuanto se relacionase con el espacio y un día, ya doctorado en Ciencias Físicas con 22 años, pronunció una frase que dejó asombrados a sus familiares al decir: “Algún día verán cómo hago girar la rueda del progreso”.

Cuando estalló la contienda mundial se alistó en el ejército alemán, donde un capitán llamado Walter Domberger se fijó en sus cualidades y adivinando en él a un gran genio, le propuso realizar sus trabajos en las instalaciones de reciente construcción situadas en el Campo de Pruebas de Kummersdorf con profusión de medios. Tendría a su alcance cuanto necesitase, sin problema ni recorte alguno.

Von Braun consideró que el lugar no reunía condiciones para sus trabajos, dado su pequeño tamaño y recordando un lugar donde su abuelo realizaba sus cacerías de patos, propuso trabajar en ese lugar, una isla situada en la costa del Báltico que pasaría a ser muy conocida mundialmente llamada Peenemunde.

Y fue en ese lugar, como todos sabemos, donde se llevó a cabo el desarrollo de los cohetes teledirigidos, bajo la dirección de Von Braun.

Formó parte de las SS, alcanzando el grado de comandante.

Al finalizar la guerra, pasó a formar parte de la Operación Paperclip, y él y su equipo continuaron sus trabajos, ya para los estadounidenses, en Texas, Nuevo México y Alabama.

Tanto Braun como sus colaboradores fueron asignados para el lanzamiento de cohetes desde un lugar llamado Cabo Cañaveral, que a partir de 1963 pasó a llamarse Cabo Kennedy.

El día 4 de octubre de 1957 los Estados Unidos recibieron un mazazo que los dejó noqueados y sin saber cómo reaccionar, al enterarse que la Unión Soviética había lanzado un satélite que muchos recordamos con simpatía y que fue bautizado con el nombre de Sputnik 1. Este satélite producía un característico sonido, como un “Bip, Bip”, que la gente buscaba en sus receptores de radio domésticos.

El Sputnik era un satélite esférico, de 83 kgs. De peso, con dos transmisores de radio, (20,007 y 40,002 Mhz.) y orbitó la Tierra a una distancia de 938 Kms. (apogeo) y 214 kms., (perigeo). Lanzado por un vehículo R-7, el Sputnik se quemó al reentrar en la atmósfera el 3 de enero de 1958.

Ante el hundimiento moral de los estadounidenses, que veían su prestigio rodando por los suelos, Werner von Braun ofreció al gobierno poner, en el plazo de 60 días, un satélite en el espacio.

Un satélite de los Estados Unidos, de carácter científico.

Y así fue. El 1 de febrero del año de1958, un cohete Júpiter-C se elevó majestuosamente hacia el cielo, colocando en la órbita de nuestro planeta el primer satélite norteamericano que fue la contribución de los Estados Unidos al Año Geofísico Internacional.

El satélite recibió el nombre de Explorer-1, (Explorador- 1). con un perigeo de 360 kms. Y un apogeo de 2.520 kms.

Sus instrumentos (que ya usaban transistores, invento de 1947), confirmaron la existencia de los cinturones de Van Allen.

Sus baterías se agotaron el 23 de mayo de 1958, pero el satélite se mantuvo orbitando hasta el 31 de mayo de 1970, fecha en la que entró descontroladamente, cayendo sobre el Pacífico.

Fue a partir de ese lanzamiento, que salvaba el maltrecho honor patriótico, que Von Braun fue considerado un héroe nacional. (Se había nacionalizado estadounidense en 1955).

Tanto el personal como las instalaciones y el material de Von Braun pasaron a depender de la recién creada NASA, (Agencia Espacial de los Estados Unidos, inicialmente NACA).

Werner fue nombrado Director del Centro de Vuelo George Marshall, (Marshall Flight Center) en Huntsville.

Como 1er. Director del Kennedy Space Center, (Cabo Cañaveral) se nombró a Kurt Debus, ex miembro de las SS y de las SA, y como Jefe de Proyecto para el programa de la nave Saturno V, fue nombrado Arthur Rudolph, que fue durante la guerra el encargado de establecer las condiciones de trabajo de los prisioneros de guerra en el Campo de Concentración de Dora.

A partir de estos nombramientos y de estas instalaciones comienza un camino lleno de obstáculos, tanto en la U.R.S.S. Como en los Estados Unidos de América, que conocemos como la “Carrera Espacial” y en la actualidad como “Conquista Espacial”.

Frecuentemente se discute y se niega acaloradamente la posibilidad de que los nazis llegaran a la Luna o a Marte.

Los nazis llegaron a la Luna, y pronto llegarán a Marte, aunque bajo la bandera de los Estados Unidos.

El programa Saturno, que colocaría a los primeros hombres sobre la superficie lunar fue desarrollado como hemos dicho por Werner von Braun, comandante de las SS del III REICH, que se servía de los prisioneros del campo de concentración de Dora para sus trabajos, el criminal Huberto Strughold, nazi que experimentó con seres humanos, a los que sometía a duras pruebas de frío hasta que los infelices llegaban a la locura y a la muerte, con objeto de conseguir información útil para futuros pilotos de aeronaves de todo tipo.

Este hombre fue premiado con un doctorado honoris causa por la Universidad de Florida, y la medalla de servicios especiales, que es la más alta condecoración del Ejército del Aire de Estados Unidos.

Y también hemos nombrado a Kurt Debus.

Como respuesta a los éxitos que estaban obteniendo en el espacio los soviéticos, el Presidente de los Estados Unidos se comprometió públicamente a enviar astronaves a la Luna y poner un astronauta sobre la superficie de este satélite antes de que finalizase esa década.

Fue de la mano de estos alemanes como los Estados Unidos pudieron llegar, después de ocho años de duro trabajo, el 16 de julio de 1969 a la Luna, dentro del Programa Apollo, a bordo de una cápsula impulsada por un cohete Saturno V, el más grande de toda la Historia, en el que viajaban los astronautas Neil Amstrong, Michael Collins y Edwin Aldrin. ¿Pero, habían llegado antes los nazis a nuestro satélite?.

Existen varios relatos en ese sentido, pero sin demostración real.

Ya hemos visto que los partidarios de los discos volantes del III REICH dicen que los alemanes no sólo llegaron a la Luna y Marte, sino que establecieron colonias allí.

De momento con seguridad sabemos que el 20 de julio de 1969, Neil Amstrong descendió por la escala del Módulo Lunar en el Mar de la Tranquilidad y pronunció aquella histórica frase: “Este es un pequeño paso para un hombre, pero un salto gigantesco para la Humanidad”.

Y puso el pie en la superficie de nuestro satélite. Se había cumplido el sueño largamente esperado por Werner von Braun.

También se rumorea que “había alguien allí esperándoles” . Unos dicen que eran extraterrestres y otros dicen que eran nazis. Pero de momento sólo son eso, rumores.

A partir de ahí se han llevado a cabo múltiples misiones en el espacio, y se espera establecer colonias en la Luna y en el planeta Marte en un futuro muy próximo.

Paralelamente se continúan los experimentos con nuevas aeronaves, con motores revolucionarios, y con aparatos controlados  pilotados por control remoto.

Es decir, que Paperclip, continúa en la actualidad desarrollando sus experimentos confiscados a los nazis, y existen muchos todavía sin desarrollar, y con la clasificación de SECRETO, clasificación que no podrá ser desclasificada hasta el año 2020.

Pero existe una parte mucho más siniestra de Paperclip. Es aquella que continuó con los experimentos con seres humanos realizados por los nazis alemanes y japoneses sobre prisioneros de guerra, experimentos de gran utilidad para los militares estadounidenses y de los otros paises aliados, y que continúan actualmente.

Experimentos de control mental, de ingeniería genética, de formas de exterminio masivo, etc.

Pero esto es algo que merece un capítulo aparte y sobre lo que hablaremos algún día.     

 

 

 

 

 

 
   
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